viernes, 29 de diciembre de 2006

CARTA DESDE LA CARCEL, Martin Luther King, Jr.

CARTA DESDE LA CARCEL DE BIRMINGHAM (Alabama, USA)
por el Dr. Martin Luther King, Jr.,
encarcelado por su protesta noviolenta contra la segregación

16 de abril de 1963

Como en tantos otros casos, se habían defraudado nuestras esperanzas y se apoderó de nosotros la sensación de un profundo desaliento. No teníamos más salida que la de apercibirnos para la acción directa, en la que presentaríamos nuestros propios cuerpos como instrumentos de exposición de nuestro caso ante la conciencia de la comunidad local y nacional. ...

Preguntaréis: “¿Por qué acción directa?” “¿Por qué sit-ins, marchas y demás?” “¿Acaso no es el de la negociación el camino mejor?” Tenéis razón para abogar por la negociación. De hecho, esto es lo que realmente se propone la acción directa. La acción directa no violenta trata de crear una crisis tal, y de originar tal tensión, que una comunidad que se ha negado constantemente a negociar se ve obligada a hacer frente a este problema. Trata de dramatizar tanto la cuestión, que ya no puede ser desconocida bajo ningún concepto. Podrá parecer raro que yo cite la creación de un estado de tensión como parte del trabajo que incumbe al resistente no violento. Pero tengo que confesar que no me asusta la palabra “tensión”. No he dejado nunca de oponerme a la tensión violenta, pero existe una clase de tensión no violenta constructiva, necesaria para el crecimiento. Así como Sócrates creía que era necesario crear una tensión en la mente para que los individuos superasen su dependencia respecto de los mitos y de las semiverdades hasta ingresar en el recinto libre del análisis creador y de la evaluación objetiva, así también, hemos de comprender la necesidad de “tábanos” no violentos creadores de una tensión social que sirva de acicate para que los hombres superen las oscuras profundidades del prejuicio y del racismo, elevándose hasta las alturas mayestáticas de la comprensión y de la fraternidad....

Amigos míos, tengo que decirles que no nos hemos apuntado ni un solo tanto en materia de derechos civiles sin una empecinada presión legal y no violenta. Desgraciadamente, es un hecho histórico incontrovertible que los grupos privilegiados prescinden muy rara vez espontáneamente de sus privilegios. Los individuos podrán ver la luz de la moral y abandonar voluntariamente una postura injusta; pero, como nos recordara Reinhold Niebuhr, los grupos tienden a comportarse más inmoralmente que los individuos.
Sabemos por una dolorosa experiencia que la libertad nunca la concede voluntariamente el opresor. Tiene que ser exigida por el oprimido. A decir verdad, todavía estoy por empezar una campaña de acción directa que sea “oportuna” ante los ojos de los que no han padecido considerablemente la enfermedad de la segregación. ...

Esperé que el blanco moderado comprendería que la actual tensión en el Sur es una fase necesaria para la transición desde una odiosa paz negativa en la que el negro aceptaba pasivamente su carga injusta, a una paz muy otra, real y positiva, en la que todos los hombres respetarán la dignidad y el valor de la personalidad humana. De hecho, los que seguíamos la senda de la acción directa no violenta no somos quienes creamos la tensión. Nos limitamos a traer a la superficie la tensión oculta que se hallaba en estado latente desde mucho antes. La sacamos a la luz, porque así se la puede ver y actuar en consecuencia. Lo mismo que un tumor que no se puede curar mientras siga oculto, y que debe abrirse en todo su horror a los remedios naturales del aire y de la luz, la injusticia tiene que exponerse, con toda la tensión que esta exposición crea, a la luz de la conciencia humana y al aire de la opinión nacional si es que existe el deseo de subsanarla....

Por eso no he dicho a mi pueblo: “Abandonad vuestro descontento.” Antes bien, he tratado de decir que este descontento normal cuanto sano, puede encauzarse por la vía creadora de la acción directa no violenta. Y ahora, he aquí que se califica de extremista este punto de vista.
Pero, a pesar de que me desconcertó inicialmente el sambenito de extremista, conforme seguía pensando acerca del asunto, fue entrándome cierta satisfacción por la etiqueta que se me colgaba. ¿Acaso no fue Jesús un extremista del amor?...
Así que el problema no estriba en saber si hemos de ser extremistas, sino en la clase de extremistas que seremos. ¿Llevaremos nuestro extremismo hacia el odio o hacia el amor? ¿Pondremos el extremismo al servicio de la conservación de la injusticia o de la difusión de la justicia? ....

Nunca antes de ahora escribí una carta tan larga. Me temo que sea demasiado larga, habida cuenta de lo cargado que están sus horarios. Les aseguro que hubiese sido mucho más corta de haber sido escrita detrás de un cómodo despacho, pero, ¿qué puede hacer uno cuando está solo en una estrecha celda de la prisión, como no sea escribir largas cartas, desentrañar profundos pensamientos y rezar interminables oraciones?

Dr. Martin Luther King, Jr.

1 comentario:

Elvis dijo...

yo ya la habia leido en ingles pero aun asi todavia sigo creendo lo que en ese entonces crei sobre esta carta, es muy fuerte clara y mr king era muy inteligente aunke no muy directo pero si se sabe apreciar al igual ke entender podemos saber cual fue su punto y nos deja mas que todo ese detallito sobre la hermandad e igualdad!